Artículo de Marketing Comunidad por Alberto Gómez
He leído muchos posts últimamente, hablando sobre
las razones que existen para que las empresas se animen a participar en los
Social Media. Sin embargo, en el trabajo diario de un consultor de
comunicación, uno se encuentra con empresas que mental y estructuralmente no
están preparadas para participar en este tipo de comunicación y que, de
hacerlo, se verían abocadas a un fracaso absoluto.
Son empresas que no conocen el medio ni quieren conocerlo; que tienen auténtico terror por los comentarios negativos y que sólo son capaces de ver los Social Media – por más que tú les expliques lo contrario- como una forma más de publicidad.
Así pues, hay también razones para que una empresa no use los Social Media:
- Si no son capaces de gestionar las críticas: si una empresa rehúye las críticas y no ve en ellas nada positivo, es mejor que no esté ni en Facebook, ni en Twitter ni en ninguna red. Es cierto, las críticas van a seguir ahí aunque la empresa no esté, pero es mejor una crítica no contestada que una mal contestada y que provoca un efecto bola de nieve.
- Si no son capaces de comunicar: es decir, si no son capaces de hablar. Si se esconden toda la información y toda la experiencia que poseen en su sector y sólo comunican mediante notas de prensa. Este tipo de empresas no sacarán ningún provecho de estar en un Social Media. Más bien, al contrario, es probable que a través de ellos se acaben enfrentando a preguntas que no sepan o no quieran responder.
- Si no creen en los Social Media: si desde el primer directivo hasta el último becario no hay un plan en la empresa de uso de los Social Media y una confianza total en ese tipo de actividades, es mejor que no se realicen. Por experiencia sé que un trabajo que se hace sin apoyo directivo o con reservas por parte de los trabajadores, no se hace bien. Y un trabajo mal hecho, es un trabajo que perjudica a la imagen de la compañía.
- Si no son capaces de comportarse como una persona: En los Social Media hay una reglas éticas y estéticas, y si se está en ellos hay que cumplirlas. La empresa es sólo un “player” más y no debe pretender funcionar como una institución que comunica de uno a muchos y que no conversa. Si tu mentalidad sigue siendo la de una institución y no piensas cambiarla ni humanizar tu imagen, es mejor que no te acerques a los Social Media.
Sé que todos los que leemos este tipo de medios somos unos convencidos de las ventajas de los Social Media. Sin embargo, la realidad – que como decían en Expediente X está ahí afuera- nos demuestra en el trabajo diario que la mentalidad de ciertas empresas es muy difícil de cambiar. Y de verdad pienso que ese tipo de empresas, que participan en los Social Media sólo porque está de moda, es mejor que no se acerquen a ellos hasta no cambiar su mentalidad y sus procesos internos.











Redes sociales
Hay empresas y hay empresas. Mi negocio es prestar un servicio y tiene mucho mayor valor tomar el teléfono y llamar al cliente para recibir la retroalimentación. Es muy sensible usar una red social en la que un grupo de personas puede ver lo que uno publica y difundirlo, sin poder de edición o censura.
¿Y si una disputa entre cliente y proveedor se sale de manos? ¿Dónde terminan los detalles? Si una empresa requiere retroalimentación y se considera seria debe invertir en una página web que puedan controlar.
En las redes sociales, virtuales o físicas, la información puede terminar en oídos ajenos o, peor aún, en manos de la competencia.