Tomado de La Prensa del 13 de octubre
¿Por qué contratar a un ‘coach’?
MARIBEL ARIAS
Especial para la Prensa
vivir+@prensa.com
Son muy diversos los motivos por los que alguien contrataría a un coach, pero fundamentalmente, la mayoría de las personas que lo hacen quieren ser más felices y sentirse que viven su vida a plenitud. Thomas Leonard despejó, dentro de la gran gama de motivos, algunos fundamentales, como los que a continuación les explico.
Buscan el apoyo de un coach para identificar y establecer metas mucho más realistas que los motiven saludablemente. ¿Alguno de ustedes alguna vez tomó un curso sobre escoger y establecer metas en el colegio o en la Universidad? Muy probablemente, no.
El coach es un experto en ayudar a identificar y a establecer las metas que el cliente realmente desea, no las que “debería tener” o las que ha asumido para llenar expectativas de otros, o que han sido heredadas de sus padres o moldeadas por la sociedad. Se convierte en un motor para que el individuo logre sus metas, tareas y proyectos mucho más rápido. La gente contrata un coach para ahorrarse tiempo. Al trabajar con uno aprenden a ser más efectivos, eficientes y productivos, incluyendo su trabajo/negocio y proyectos personales. Este proceso es eficiente, puede hacerse por teléfono o en persona.
El antiguo modelo de “aprender a través de los errores cometidos” es muy caro. Con un coach, el cliente tiene un tercer ojo, alguien que ya ha estado ahí, ha apoyado a otros en su misma situación y que es un experto en lograr que el trabajo se haga con un mínimo de contrariedades.
Hay quienes lo que quieren es ascender al próximo nivel de su vida profesional y personal. El coach ayuda a que vean dónde están ahora mismo y los apoya a encontrar vías para llegar donde quieren estar. En el coaching debe haber mejorías palpables. Claro que el proceso per se es personal, pero usualmente también incluye el aspecto profesional y financiero.
También encontramos personas que lo que quieren es reducir la cantidad de problemas que tienen y resolver mejor los que quedan. El primer paso para resolver un problema es preguntarse: ¿por qué tenemos este problema? El segundo paso es preguntarnos: ¿por qué tenemos problemas en general? El tercer paso es encarrilarnos para idealmente no tener problemas del todo, es decir convertirnos en una zona libre de problemas (ZLP). Ser una ZLP cada vez es más importante en el camino hacia el éxito sostenido. La vida es muy corta y los problemas muy caros en el sentido material como en el espiritual y emocional.
Existen los individuos que se sienten desmotivados, tal vez tristes, que saben que pueden ser felices y que quieren lograr que esta felicidad perdure. Los coaches saben cómo apoyarlos para reducir el estrés, integrar todos los aspectos y facetas de la vida de sus clientes, simplificarlos, cambiarlos o reorientarlos hacia aquello que los hace más felices.
PROYECTARSE
En el plano de las relaciones personales, encontramos clientes que buscan ser mucho más efectivos, respetados y respetuosos en sus relaciones con los demás: su familia, sus compañeros de trabajo o negocios y sus amistades. Un coach entrena para que se proyecten mejor, se relacionen bien con los demás, escuchen activamente, influyan, motiven y apoyen a otras personas. Hay más de 100 habilidades de comunicación que los clientes pueden aprender.
Hay quienes quieren convertirse en personas mucho más atractivas para los demás, tanto interna como externamente. Y es que cada vez respondemos menos a la publicidad y a las técnicas de ventas, y más a “quién” ofrece el producto o servicio que queremos adquirir.
Este proceso se llama atracción y Coach University escribió un libro (llamado Irresistible Attraction) sobre este tema. La ley de la atracción pronto reemplazará gran parte de las técnicas promocionales, de mercadeo y ventas tradicionales que son tan caras. La atracción es la técnica por excelencia de la próxima generación de ventas y un buen coach puede ayudarlos a encarrilarse en esta dirección.
La tendencia en el mundo occidental a buscar y crear una mejor vida está proliferando. Por ejemplo, la gente se está cuestionando lo que tradicionalmente se había asumido como “una buena vida”: casarse, tener 2 ó 3 niños, buenos carros, trabajo seguro, ir a misa o a la sinagoga una vez a la semana, 3 ó 4 semanas de vacaciones al año, etc. Ahora están creando su propio estilo de vida, muchas veces rompiendo los paradigmas ancestrales y las reglas sociales en la búsqueda de una vida mejor, más feliz y más acorde con los valores y necesidades individuales.
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