Definitivamente, no hay que ser un gran economista para darse cuenta que mucho de realidad, hay en lo que esta gente dice. Y pensar que hay gente, como yo, que trabaja y trabaja para pagar los inventos de los empresarios globales y que nuestras crisis financieras, se transforman en negocios millonarios para ellos.
NO me dio risa nada, más bien, me hizo reflexionar sobre nuestra economía, la personal y la de nuestros países.
La magia del mercado
Definitivamente, no hay que ser un gran economista para darse cuenta que mucho de realidad, hay en lo que esta gente dice. Y pensar que hay gente, como yo, que trabaja y trabaja para pagar los inventos de los empresarios globales y que nuestras crisis financieras, se transforman en negocios millonarios para ellos.
NO me dio risa nada, más bien, me hizo reflexionar sobre nuestra economía, la personal y la de nuestros países.