Han pasado varios días desde mi último post en CreaPanamà, pero me sigue dando vueltas el tema del emprendimiento en los jóvenes, no solo en el país, si no también en nuestra región. (si recuerdan antes dijimos, que según un estudio de la Organización Internacional de Trabajo (OIT), “A los jóvenes panameños no les interesa emprender”)
Ahora, la siguiente pregunta es “¿Estamos fomentando como debe ser el emprendimiento en la juventud?”, “¿Cómo se hace en las aulas de clase?”. Realmente desconozco el tratamiento, aunque debo decir que ni en mi época escolar ni en la universitaria recibí formación alguna sobre esta posibilidad.
Hoy, con el resto del equipo del AEP estuvimos escuchando las sustentaciones de proyectos de un grupo de estudiantes de la Universidad Tecnológica de Panamá. Todos tenían componentes de emprendimiento e innovación. Todos intentaban resolver problemas comunes, de los que más nadie ha querido ocuparse; y todos tenían altas posibilidades de convertirse en exitosos.
Teniéndolos al frente la pregunta seguía rondando mi cabeza. Tal vez la UTP está fomentando de alguna forma el emprendimiento entre los estudiantes, pero ¿El resto de los centros educativos están contribuyendo a cambiar la mentalidad de “empleado” por “emprendedor o qué debemos hacer para que esto sea así?
Esta es la pregunta que quiero dejar esta semana. Tal vez aquí podemos comenzar a ver la luz en ese camino, que algunos ven oscuro todavía.

























Solución radical, el emprendimiento como manera de actuar, como forma de vida
En este tema reside gran parte de la solución al problema que hemos detectado en AEP en relación a la falta de espíritu emprendedor en la población panameña. No tenemos aún estadísticas concretas en temas de emprendimiento, hasta tanto no realicemos el primer estudio del programa GEM que AEP llevará a cabo el próximo año. Sin embargo, un estudio del estado del arte del emprendimiento en Panamá que contratamos en el 2006 arrojó resultados que indican una fuerte carencia de espíritu emprendedor. Algunos de los factores negativos que afectan son la falta de buena imagen de los emprendedores exitosos, y la poca percepción de capacidad de éxito por parte de los potenciales emprendedores panameños. Esto último se refleja sobre todo en la falta de role models a seguir en el tema de emprendimiento, efecto creado en parte por la falta de divulgación de historias de éxito en emprendimiento e innovación, responsabilidad que recae en los medios de comunicación social.
Todo se está empezando a revertir por medio de distintos componentes de varias iniciativas nacionales, pero el principal reto está precisamente en lo que plantea Dionisio: mientras no se institucionalice la enseñanza del emprendimiento en los diferentes estamentos de la educación, y las instituciones educativas no se conviertan en emprendedoras por naturaleza, el espíritu emprendedor no calará en Panamá como quisiéramos.
En unos días más CAPATEC presentará los resultados del Plan Nacional de TICs para el país, y entre lo que ya se ha divulgado como resultados del estudio, se ha indicado que las principales debilidades a atacar para mejorar sustancialmente nuestra competitividad como país son la innovación y el emprendimiento. Este indicador de emprendimiento mejorará en la medida en que rompamos la inercia que lo corroe, y eso se logra atacando la raíz, que está nada menos que en la educación.
Ya hay varias universidades moviéndose para fomentar el emprendimiento, al menos como materia de enseñanza. Hay varios centros educativos secundarios en este tema también. Ojalá hayan más que se decidan a meterse en el tema del emprendimiento de lleno, más que solamente como tema de enseñanza, sino como una forma de vida, una manera de actuar. Ser escuelas y universidades emprendedoras.
Llámennos (317-3100), contáctenos (acelerador@cdspanama.org), que hay fondos, recursos y proyectos en marcha para apoyar este tipo de iniciativas, faltan voluntades.